Precios altos, una oferta que no alcanza.

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Precios altos, una oferta que no alcanza.
Precios altos, una oferta que no alcanza.

La combinación de un stock bovino reducido, menor oferta de animales terminados y un frente exportador firme presionó los precios tanto en la hacienda como en el mostrador.

Frigoríficos, con un escenario complejo
Según los especialistas en la cadena de ganados y carne vacuna Federico Santángelo y Fernando Gil, socios de la consultora Agroideas, el sector se encuentra en un escenario de “mercado ardiente”, donde la suba de precios de la hacienda ha llegado a triplicar a la inflación, impulsada por una escasez que preocupó en buena parte del año a la industria frigorífica.

El 2025 se consolidó como un año de recomposición sostenida en los precios ganaderos. En octubre, por ejemplo, los precios de la hacienda mostraron una suba promedio del 8,0% respecto a septiembre, situándose un 30% por encima del promedio de los últimos 15 años en términos de pesos constantes.

La actualización de la hacienda en los corrales no tardó en llegar al mostrador. Según un informe de Agroideas, el alza en los precios minoristas marcó un quiebre respecto a la estabilidad que se venía observando desde mayo de 2025. En octubre, por ejemplo, los cortes vacunos registraron una suba del 3,3% intermensual.

Desde la industria frigorífica se anticipa un escenario de restricciones para 2026.

“Comenzará una retención de vientres y la oferta ganadera será escasa, con precios muy sostenidos. Esto aumentará la competencia entre las plantas frigoríficas existentes, pero también incrementará la informalidad, y en eso necesitamos el acompañamiento y el control de parte de los diferentes ámbitos del Estado en tiempo real para evitar perjuicios que podrían ser irreparables”, advirtió Daniel Urcia, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra), la entidad empresarial que agrupa a los establecimientos de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.

El cerdo, eficiente pero con rentabilidad en tensión
En paralelo, la producción porcina atraviesa una etapa de redefinición de márgenes. José Arrieta, presidente de la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba (Cappcor), trazó un balance claro: la eficiencia productiva alcanzó niveles históricos, pero la rentabilidad se comprimió de manera significativa.

“El cierre de 2025 mostró una rentabilidad casi nula para el productor”, advierte Arrieta. Durante el último año, los costos de producción aumentaron entre un 35% y un 40%, mientras que el precio del cerdo en pie apenas subió un 18%.

El principal factor detrás de ese descalce fue el fuerte encarecimiento de los insumos. El maíz subió cerca del 50% y la soja, alrededor del 70%. “Arrancamos el año con un costo de $ 1.300 y terminamos con costos cercanos a los $ 1.900 o $ 2 mil por kilo producido, mientras que el precio de venta solo se movió unos $ 200”, detalla el dirigente.

Uno de los datos que más llaman la atención dentro de la cadena porcina es el desacople con la carne vacuna. Históricamente, el precio del cerdo acompañaba las subas del novillo, funcionando como una proteína alternativa. Sin embargo, en el último semestre esa relación se quebró.

A pesar de los fuertes aumentos en el mostrador vacuno, el cerdo no logró copiar esa curva. Hoy, la relación entre el novillo y el capón se ubica entre las más bajas de los últimos años, un factor que explica parte de la presión sobre los márgenes porcinos.

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