Desde la reforma del Código Civil y Comercial en 2015, el proceso se ha vuelto más sencillo y menos burocrático. Actualmente, no es necesario explicar las causas de la ruptura ni esperar un período de tiempo determinado desde la celebración del matrimonio para solicitar la disolución. Esta autonomía permite que las demandas sean más directas, eliminando requisitos temporales que anteriormente obligaban a las partes a esperar hasta tres años desde la separación de hecho.