La sobreproducción de huevos en Argentina empezó a sentirse con fuerza en los últimos meses en un indicador clave para el bolsillo: el precio.
En verdulerías, mercados barriales y ventas informales, un maple de 30 unidades puede encontrarse desde $ 3.500 hasta valores que superan los $ 9.000.
Detrás de esa enorme dispersión hay una combinación de mayor oferta, presión sobre los costos y prácticas comerciales que generan preocupación en el sector y entre especialistas en salud.
Según datos del sector avícola, en 2025 el país alcanzó un récord histórico tanto de producción como de consumo. Se produjeron cerca de 19.000 millones de huevos y el consumo per cápita llegó a 398 unidades anuales, el más alto del mundo.
En Córdoba, la situación se refleja con claridad Eduardo Herrero, dueño de La Huevería y productor avícola, explicó que “hay una sobrepostura: las granjas se abarrotan de huevos y tienen que sacarlos antes de que pasen 15 o 20 días, entonces empiezan a bajar el precio para que no se les eche a perder”.
Herrero detalló que el costo de producir un cajón de 12 maples ronda entre $ 52.000 y $ 53.000, lo que equivale a unos 5.000 pesos por maple. “Cuando una granja grande vende por debajo de ese valor, está trabajando al costo o por debajo. No es que alguien gane de más: si uno vende a $ 8.000 y otro a $ 4.000, algo raro pasa”, advirtió.
El fenómeno más visible para los consumidores es la fuerte disparidad de precios. Mientras en comercios habilitados el maple suele ubicarse entre $ 7.000 y $ 9.000 dependiendo de su tamaño, en la venta callejera o ambulante se consiguen valores mucho más bajos. Para Herrero, la explicación es clara: “Generalmente es huevo viejo, de 20 o 25 días, que la granja se quiere sacar de encima. Se paga muy barato y se revende en la calle, sin control”.
Esa diferencia no solo afecta a los comerciantes formales, que afrontan alquileres, impuestos y controles, sino que abre una discusión sanitaria. “Una cosa es vender anteojos o ropa en la calle y otra es vender huevo de 25 días, que puede complicar bastante la salud de la gente”, sostuvo Herrero.
Desde el punto de vista económico, el huevo se consolidó como una de las proteínas más accesibles.
El propio comerciante lo compara con la carne: “Con lo que gastás en un kilo de costilla, que dura una comida, comprás tres maples de huevos y comés toda la semana”. Esa relación explica buena parte del aumento del consumo, que creció más del 20% en el último año, de acuerdo a los relatos de los propios clientes.
El bajo precio puede resultar tentador, pero especialistas advierten sobre los riesgos de consumir huevos en mal estado. El médico especialista en nutrición Carlos Sabagh explicó A LA VOZ que el principal peligro es la contaminación con Salmonella, una bacteria que puede provocar intoxicación alimentaria, diarrea y deshidratación.
“Una forma sencilla de saber si el huevo está fresco es la prueba del agua”, indicó Sabagh. El método consiste en colocar el huevo crudo en un recipiente con agua: si se va al fondo, está en buen estado si queda suspendido a mitad de camino, es un huevo viejo y si flota, no debe consumirse.
Otra recomendación es romper el huevo en un recipiente aparte antes de usarlo. “Hay que observar si tiene olor o si presenta alteraciones en sus características. Eso permite evitar riesgos”, agregó.
Riesgos sanitarios y controlesEl especialista fue contundente respecto de la venta ambulante. “Bromatológicamente es un peligro. El huevo requiere refrigeración y no puede estar expuesto 24 horas en la calle, bajo el sol”, señaló. Además, aclaró que el lugar correcto de conservación es dentro de la heladera, no en la puerta, para evitar cambios bruscos de temperatura.